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Receta Rollos de Canela (Cinnamon Rolls)

La primera vez que probé los cinnamon rolls, fue en una cafetería que había en el barrio de Gracia, en Barcelona. Su dueña, una chica sueca, horneaba cada día plum cakes, muffins, galletas, scones y rollos de canela entre otras delicias… me encantaba esa cafetería. Por desgracia, a los dos años cerró y me dejó huérfana sin mis cinnamon rolls y tuve que ponerle remedio.
Los cinnamon rolls son de origen Sueco, donde se los conoce con el nombre de “kanelbulle” son el bollo por excelencia y tienen incluso su día oficial en el calendario, el 4 de octubre.
Pero como pasa con muchas otras comidas, los que le dieron el boom a estos bollos fueron los americanos, que añadieron más azúcar, el glaseado y en algunas ocasiones pasas y frutos secos.
A mí me gustan muy especiados, por lo que además de la canela les añado jengibre, cardamomo y anís, pero si no sois muy fans de esas especias podéis poner solo canela, o hacer vuestra propia combinación de especias.
Esta es una receta de las fáciles, de las que no tienen complicaciones ni ingredientes gourmet, pero a la que te harás adicta porque ¡están para morirse!

Cinnamon rolls

Cinnamon rolls

Ingredientes para 20 unidades

Para la masa
590 g de harina de fuerza (en los supermercados Lidl puedes encontrarla)
100 g de azúcar
20 g de levadura fresca
2 huevos
5 g de sal
5 semillas de cardamomo
1 vaina de vainilla
300 ml de leche entera
15 ml de vinagre blanco
140 g de mantequilla derretida

Relleno
100 g de azúcar de caña integral
100 g de harina de almendra
30 g de canela
5 g de jengibre
5 g de anís molido (opcional)
Una pizca sal
5 g de cardamomo molido
150 g de mantequilla derretida

Glaseado
150 g de crema de queso
150 g de icing sugar (azúcar impalpable)
5 ml de extracto de vainilla de buena calidad
50 ml leche

Elaboración

Precalienta el horno a 40ºC

Empieza preparando una infusión con la leche, las semillas de cardamomo y la vainilla. Machaca un poco el cardamomo y abre la vaina de vainilla raspando la pulpa con ayuda de un cuchillo. Calienta 2 minutos a máxima potencia en el microondas y déjalo enfriar a temperatura ambiente para que la leche vaya cogiendo el aroma de las especies. Cuando este fría, pasa la infusión por un colador de malla fina para eliminar las semillas. Separa un par de cucharadas de esta leche para diluir la levadura fresca. Ahora añade el vinagre blanco y deja 15 minutos para que se corte. Reserva.

Calienta un poco las dos cucharadas de leche y diluye en ella la levadura fresca. En un bol de la Kitchen Aid (o similar) añade la harina, la sal y el azúcar y mezcla con la pala un par de minutos. Agrega la infusión y la levadura disuelta y sigue mezclando hasta que esté todo integrado. Continúa añadiendo los huevos ligeramente batidos  y por último agrega la mantequilla a temperatura ambiente y en trocitos y mezcla hasta que esté todo bien integrado.

Cambia al accesorio del gancho y amasa durante 30 minutos a velocidad media para que se desarrolle bien el gluten. Esta parte es importante, si no tenemos Kitchen Aid o similar, tocará hacerlo a mano. La masa tiene que quedar elástica sin estar quebradiza.

Primera fermentación

Engrasa un bol con aceite y pon la masa dentro. Cubre el bol con film transparente y déjala hasta que doble su volumen. Esto dependerá mucho de la temperatura de tu cocina. Como yo tengo poca paciencia, pongo el bol dentro del horno a 40º y coloco una cuchara entre la puerta del horno y el horno para que no se cierre del todo. Con este sistema, me doble de volumen en 1 hora.

Cuando ya ha doblado su volumen, presiona la masa para desgasificar utilizando tus nudillos. Haz una bola con la masa y déjala reposar 10 minutos cubierta con un paño antes de estirarla.

Cinnamon rolls

Mientras esperas prepara el relleno: en un bol mezcla el azúcar de caña, la almendra, las especias, la sal y la mantequilla hasta que el relleno tenga una consistencia de arena mojada. Reserva.

Estira la masa con ayuda de un rodillo en forma de rectángulo de 60x45cm aproximadamente.

Cubre la masa con el relleno de azúcar y especias, dejando un borde de 1cm por los lados. Presiona el relleno con una espátula para que quede adherido. Con ayuda de una espátula despega la masa de la encimera y enróllala sobre sí misma empezando por el lado largo. Cuando tengas el tronco enrollado, pellizca ligeramente para sellarlo. Con ayuda de un cuchillo afilado, corta discos de 3cm de ancho (salen entre 18 y 20 rollos) y ve colocando los cinnamon rolls sobre una bandeja de horno cubierta con papel de horno.

Segunda fermentación

Cinnamon rolls

Cubre los cinnamon rolls con film asegurandote que queden bien tapados y llévalos de nuevo al horno para que doblen de nuevo su volumen. En esta ocasión los he tenido 30 minutos a 40º con la puerta del horno sin cerrar del todo.

Horneado

Pinta los cinnamon rolls con huevo batido y cubre con azucar perlado. Hornea los rollitos a 180º altura media durante 15 minutos o hasta que los bordes estén dorados. (El tiempo puede variar en cada horno, así que la primera vez que los hagas empieza a controlarlos a los 10 min. de cocción).

Cuando estén hechos, déjalos enfriar unos 10 minutos encima de una rejilla.

Mientras se enfrían, vamos a preparar el glaseado. Pon todos los ingredientes en un bol y bate durante 3 o 4 minutos hasta que quede una crema con una consistencia como el yogur líquido. Baña los rollos de canela cuando aún estén templados y ¡a disfrutar!

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Conservación:

Si por un casual te sobraran, cosa que dudo, guárdalos en un Tupper o con una campana de cristal, resguardados del aire, de lo contrario se secan. Para disfrutar de tus cinnamon rolls, calienta ligeramente antes de comerlos, es como mejor saben!

Sweet life.

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Receta infalible de Macarons

¿Quien no ha probado hacer macarons y ha fracasado en el intento? Pues te traigo una receta de las que funcionan a la PRIMERA!! Increíble pero cierto.

Para 50/55 Macarons
110 g de almendra molida
220 g de azúcar glas
110 g de claras de huevo envejecidas (la noche anterior, déjalas a temperatura ambiente tapadas con papel film toda la noche)
50 g de azúcar granulado
1 cucharadita de rosa en pasta (opcional)
colorantes en gel rojo
Elaboración:
Mezcla la harina de almendra junto al azúcar glas y pásalo por un picador eléctrico para eliminar grumos, (esto te evitara tamizar 2 o 3 veces luego).
Tamiza la mezcla de almendra y azúcar con un colador de malla, y ayúdate con el reverso de una cuchara para deshacer los posibles grumos. Reserva.
Con ayuda de un batidor de pie (tipo Kitchen Aid) o como mínimo unas varillas dobles eléctricas, bate las claras envejecidas a velocidad máxima. Cuando empiece a hacer espuma, añade el azúcar y sigue batiendo a máxima velocidad hasta que tengas un merengue firme, que al levantar las varillas se forme un pico.
En este momento es cuando tienes que añadir el color y el sabor, pero OJOCUIDAO! No podemos echar lo primero que pillemos.
La regla básica es, no añadir nada que cambie la textura del merengue. Así qué fuera zumos, licores, mermeladas y colorantes líquidos.
Yo siempre trabajo con frutas en pasta, mucho más concentradas y con muy poco azúcar, y colorantes en gel, los mismos que usas para teñir el fondant.
En este caso añado la cucharadita de rosa en pasta, que si no os gusta en casa, puedes cambiar por frambuesa, fresitas del bosque, mora, melocotón… Sólo ten en cuenta, que el color del degradado irá en función de la fruta que uses.
Una vez puesto el sabor, separo el merengue en tres partes iguales (pesalo para asegurarte).
Y tiñe con el color elegido. El primer bol muy poca cantidad, el segundo un poco más, y el tercero el más subido.
En el mismo bol donde tienes el merengue, añade una tercera parte de la mezcla de almendra y azúcar. Con ayuda de una espátula o lengua, ves mezclando con movimientos envolventes de abajo arriba. Cuando este mezclado pero aún veas algún grumito, añade la otra parte y sigue trabajando la masa con la espátula (si ves algún grumito, puedes usar la espátula para chafar lo contra la pared del bol).
Sigue mezclando hasta que este todo integrado, pero ojo con pasarte. Como la base de los macarons es un merengue, y el merengue se compone de aire, hay que ir con cuidado de mezclar suavemente, y de no hacerlo en exceso, para no romper ese aire que contiene el merengue y que la masa nos que liquida.
El truco para saber cuando esta listo, es levantar la espátula con masa, y que esta caiga en forma de cinta.
Llena con la masa un manga pastelera con una boquilla redonda lisa del n°10 y sobre un tapete para macarons o uno de silicona (los dos van igual de bien, pero en uno ya tenemos las marcas, puedes hacerte una guía haciendo círculos de 4cm de diámetro y poniéndola debajo del tapete de silicona)
Con la manga perpendicular al tapete, presiona la manga sin mover la hasta que se forme una bola casi del mismo tamaño que la plantilla del tapete (siempre hay que dejar un margen, porque la masa se expande. En el caso de los tapetes para macarons, suelen tener dos círculos, el más pequeño es hasta donde tienes que rellenar de masa .
Una vez rellenado todo el tapete, pásalo a una bandeja de horno y dale unos golpecitos secos para quitar las burbujas de aire y ¡a dejar secar!
La superficie de cada concha tiene que estar seca, de lo contrario durante el horneado se agrietarán. ¿Y como sabes cuando esta secó? Pues cuándo toques la superficie con la yema del dedo y tu huella no se quede marcada en la masa.
El tiempo de secado varía mucho dependiendo de la temperatura ambiente y de la humedad, así que lo mejor es ir haciendo la prueba del dedo. En un día de calor se secan en 20 minutos, en uno de frío toda una noche.
Recomiendo paciencia extra en este paso. Si ya has llegado hasta aquí, aguanta un poco más y deja que se sequen! 😉
Precalienta el horno a 150ºC por arriba y por abajo y si tienes opción de ventilador mejor (hará que el aire caliente se reparta mejor, y se haga toda la bandeja por igual). Cuando esté caliente colocas la bandeja en la segunda altura del horno, empezando por abajo, y los dejas 5 minutos.
Pasados esos 5 minutos, abres la puerta del horno para que salga el vapor, (en este punto ya tiene que empezar hacerse el pie del macaron, la parte rugosa) horneas 5 minutos más. A partir de los 10 minutos de horneado, te recomiendo que te quedes pegado al horno y vayas controlando cada minuto. Depende de cada horno y de la cantidad de macarons, estarán listos en 11 minutos o en 14.
Para saber si están listos, intenta levantar un poco el macaron por el pie y si se despega del tapete, esta listo, si por el contrario ves que aún se pega mucho o esta crudo, lo dejas un minuto más, pero no te despistes, en un minuto más pueden estar listos.
Déjalos enfriar fuera del horno y no los saques del tapete hasta que no estén completamente fríos.
Una vez fríos, puedes rellenarlos con ganaches, Suis buttercream, lemond curd, confituras…
Consejos:
-Utiliza almendra molida cruda, no tostada. Tiene menos grumos, y el sabor es más suave.
-Para conservarlos, guárdalos en un Tupper en la nevera, y sácalos al menos 1 hora antes de consumirlos. Puedes tenerlos hasta una semana en la nevera.
-Puedes cambiar la rosa por cualquier otra pasta concentrada (fruta, frutos secos, violeta, café, mojito…)
-Las claras pueden ser naturales o pasteurizadas, lo que tengas en casa. Las claras se envejecen para que pierdan agua y el merengue resultante tenga más proteína, por lo que tendrá más estabilidad y por ende menos posibilidades de que se nos baje la masa.
Cuenta la leyenda, que algunos seres mitológicos, utilizando claras sin envejecer…LES SALÍAN LOS MACARONS! Cómo yo no soy un unicornio, no me cuesta nada sacar las claras un día antes y no arriesgarme.
Pero si te pasa, haz fotos, avisa a las vecinas, llama a tu madre y sobre todo, mándanos fotos y comparte tu triunfo con nosotros!! 😀
Sweet life
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Delicias Turcas – Receta

Las delicias turcas, lokum en turco, son las abuelas de las gominolas que conocemos hoy en día. La tradición de hacer estas golosinas se data en la época medieval, pero fue en 1776 cuando un confitero procedente de Anatolia llegó a Estambul y las puso de moda, llegando a ser el dulce favorito del Sultán. En el siglo XIX, con el Imperio Británico, cruzaron la frontera y se hicieron muy populares en Europa.

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Picasso las comía a diario para concentrarse en su trabajo, mientras que el lokum favorito de Winston Churchill Napoleón era el relleno de pistacho.

La primera vez que las probé fue en la preciosa pastelería del Hotel Marmara Taksim en Estambul. Estaban tan ricas que iba cada día a merendar y, antes de marcharme, compré una caja para llevarme a casa, que duró menos de lo que me hubiera gustado…

¡Así que me tocó aprender hacerlas yo misma!

Ingredientes (para 70 unidades, aproximadamente)

1kg de azúcar granulado
850 ml de agua fría
1 cucharadita de zumo de limón
150g de harina de maíz
1 cucharadita de cremor tártaro
2 cucharadas de agua de rosas
Colorante rojo o rosa
150g de pistachos crudos pelados
Aceite de girasol para untar
85g de azúcar glas

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Preparación

Calienta en un cazo, a fuego lento, el azúcar con el zumo de limón y 375 ml de agua y remueve con unas varillas constantemente, hasta que el azúcar este totalmente disuelto.

Llévalo a ebullición y déjalo hervir hasta que alcance los 120º C (puedes comprobarlo con un termómetro de para caramelo o con el termómetro de pinchar la carne, que es más económico). Retira el cazo del fuego y reserva.

Mezcla 120 g de harina de maíz con el cremor tártaro y 250 ml de agua en un cuenco refractario, y remueve hasta que adquiera una consistencia homogénea. Lleva a ebullición el resto del agua en un cazo y añádela a la mezcla del cuenco. Pasa la mezcla a la cacerola y cuécela a fuego medio, sin dejar de batir, hasta que espese y burbujee.

Ahora, añade el almíbar caliente poco a poco, sin dejar de remover. Lleva a ebullición y déjalo hervir a fuego lento, removiendo cada 15 min con una cuchara de madera, durante más de una hora. Pasado ese tiempo, verás que la mezcla adquiere un color dorado pálido. Retira del fuego y añade el agua de rosas, el colorante y los pistachos troceados.

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Vierte la mezcla en un molde cuadrado de 20 cm, untado ligeramente con aceite y déjalo reposar a temperatura ambiente durante un mínimo de 12 horas.

Mezcla el azúcar glas con el resto de la harina de maíz en un bol grande. Corta cuadrados de 2,5 cm con un cuchillo engrasado y pásalos por la mezcla de azúcar. Puedes conservarlos en un recipiente hermético, espolvoreados con el resto del azúcar para evitar que se peguen unos a otros.

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Por supuesto, puedes probar otras combinaciones de sabor, con agua de azahar y almendras, agua de jazmín y nueces, un poco de licor, otros colores…

Sweet Life